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Unas palabras junto a Ute Strub

A sus 87 años, la Maestra Experta en la Pedagogía Pikler® Ute Strub, no nos deja de sorprender. La fisioterapeuta nacida en Alemania sigue presentándose en conferencias y dirigiendo los entrenamientos de Pikler® a nivel internacional, además de realizar lo que ella llama "experimentos". Éstos invitan a sus participantes a practicar el ser conscientes, o estar conscientes, y tiene como objetivo ofrecer una alternativa respetuosa de estar con los niños, lo que, a su vez, conduce a establecer relaciones más armoniosas con los demás.

En junio pasado, en un Pikler® Playroom en Berlín, se filmó a Ute Strub liderando experimentos como parte de su proyecto con Elsa Chahin: Ways of Being®, Conectando con uno mismo y con los niños. En este espacio, Ute y Elsa ofrecieron varios experimentos que incluían equilibrar palos, hacer que las piedras se sostuvieran unas sobre otras y que también rodaran. Ute estaba emocionada y ansiosa por compartir sus descubrimientos y el trabajo que ha realizado a lo largo de su vida.

"¿Cuál es la diferencia entre un ejercicio y un experimento?" preguntó Ute Strub en inglés con su encantador acento. “Un ejercicio tiene reglas exactas, y debes hacerlo exactamente así, y si no lo haces, fallas. En cambio, con un experimento”, agregó, "no sabes cuál será el resultado.”

“Como el experimento se realiza en grupo, todos experimentan algo diferente, tienen diferentes sentimientos y diferentes recuerdos porque sus historias de vida son diferentes. Cada uno proviene de un trasfondo diferente, por lo que lo que cada uno experimenta en el momento, será diferente de lo que experimenta el otro. Ésta es la principal diferencia.”

Para comprender mejor a Ute Strub, quién tiene una energía y entusiasmo ilimitados -que deberían ser embotellados y vendidos- es necesario conocer un poco su experiencia. Fue alumna de Elfriede Hengstenberg, pedagoga de movimiento en Berlín y pionera en el trabajo corporal somático con niños. Hengstenberg había estudiado con la reconocida Elsa Gindler quien, junto con el músico Heinrich Jacoby, habían encontrado la manera de trabajar con adultos en el desarrollo de habilidades que habían sido desalentadas en su infancia.

Ute Strub también nos dijo: “Si escuchas o lees algo, puedes olvidarlo rápidamente. Por ejemplo, en una oportunidad escuché una conferencia y traté de recordarla al día siguiente, me sentí tan decepcionada y disgustada porque en realidad no logré recordar nada. Elfriede Hengstenberg me había dicho que trabajara con mis alumnos de una manera que su aprendizaje se convirtiera en una experiencia.”

Fue en 1979 que Ute, a través de Elfriede Hengstenberg, conoció y comenzó a trabajar en estrecha colaboración con la pediatra húngara Emmi Pikler.

Cuando Ute la invitó a Freiburg, Alemania, para participar de una charla para padres y las palabras de Pikler perduraron: “Ella dijo: ‘Con que sólo recuerden este gesto, será suficiente: ofrecer una mano abierta y acogedora cuando quieres recibir algo de tu bebé o niño pequeño. Si quieren recibir algo a cambio, en lugar de simplemente tomarlo de las manos de los niños, pueden ofrecer su mano abierta y verán la reacción del niño en su rostro. Entonces, si recuerdan la importancia de los gestos de las manos, estarán llevándose lo más valioso de esta charla. Este será el comienzo del cambio en la actitud que tenemos hacia los niños.”

Fue a partir de ese momento memorable que Ute se embarcó en el trabajo de su vida con su curiosidad innata, determinación y su perspectiva tan única. También, fue al dar seminarios con Anna Tardos, la hija de Pikler, en Budapest, Hungría, que Ute dijo que quería que sus estudiantes ‘sintieran cómo se siente un niño cuando por ejemplo se le quita algo de sus manos’.”

“Entonces”, continuó, “los experimentos son más profundos y los recordarás, mientras que las palabras o lo que has leído simplemente desaparecerá. Por ejemplo, normalmente comienzo mis conferencias con este pequeño experimento y los invito a observar esto que voy a hacer con esta botella".

Luego, Ute Strub colocó una botella verde alta sobre una mesa y tocó su cuello, lo que hizo que se tambaleara antes de que se equilibrara. Repitió esta acción varias veces. “Este es el primer experimento. Ahora viene el segundo.”

Ute Strub inclinó la botella a un lado, agarrándola antes de que se cayera y diciendo con voz enérgica: "¡Cuidado, te caes!” Después le preguntó a la audiencia cómo se sintieron durante el primer experimento y luego durante el segundo. Su audiencia contestó que ya lo habían entendido, que si se suelta la botella, el equilibrio viene por si solo.

“Esto sucede con el niño, de la misma manera”, explicó Ute Strub. “El enfoque habitual es el segundo. Si un niño se cae, lo recogemos inmediatamente. El niño tiene la sensación de haber perdido el piso debajo de sus pies, y vuelve a tener esa sensación en el momento en que de repente lo levantan.”

Los experimentos de Ute Strub son simples, pero profundos, y han impactado a generaciones de bebés, niños pequeños y adultos a lo largo de los años. Además, recordó haber aprendido a observar los ojos de los niños y cómo estos reaccionaban ante las acciones de los adultos.

“Aprendí de Emmi Pikler, cuando dijo, 'Oh, este niño siente tristeza’, a ser más consciente de cómo debería ser nuestro acercamiento a los niños. Una vez que mis ojos fueron abiertos y mente despertó respecto cómo son los padres con los niños", agregó Ute Strub, "vi muchas actitudes diferentes y comencé a observar las reacciones de los niños.”

En esencia, Ute Strub, quien escribe poesía y también ayudó a traducir los libros de Pikler® al alemán, cree que podemos elegir la manera en que nos relacionamos y estamos con los niños. Por su parte, ha optado por la dulzura, la comprensión, la paciencia y la aceptación.

“Una vez que los padres o educadores se dan cuenta de la frecuencia con la que le quitan algo a un niño sin anticiparle, causando que el niño se sienta molesto, pueden tomar conciencia de que no es así como desean que se sientan los niños. Y entonces, pueden buscar otra forma de hacerlo, anticipando lo que harán, esperando un momento y acompañando sus acciones con palabras, esto le da al niño la oportunidad de cooperar. Esto también ofrece a los adultos una forma más armoniosa de estar con los niños.”

Casada con un pintor, Ute Strub cree que todas las artes se derivan de la alegría de los artistas. “Un artista juega con material, ya sea pintura o madera o la piedra para esculpir, no habría arte si no tuviéramos el impulso interior para jugar. Cada bebé, cada niño comienza con este impulso interior de jugar y de explorar para probar cosas.”

“Al explorar”, señaló Ute, “un niño descubre con alegría algo nuevo en su juego. "El ser humano sólo es pleno cuando juega”, es jugar da libertad, como escribió una vez el poeta alemán Schiller. Al momento de jugar todo está permitido, no hay nada prohibido.

"Cuanto más envejezco", dijo Ute Strub, con sus ojos azules brillantes, "más juguetona me convierto".